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Jefa de Personal de Santo Tomás, sede Valdivia

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LLEGUÉ EN 1988 A HACER MI PRÁCTICA EN EL DEPARTAMENTO DE CONTABILIDAD, PERO ENTONCES ERA EL CENTRO INTERAMERICANO DE EDUCACIÓN Y CULTURA, CIDEC. PARTIMOS PEQUEÑITOS, PRIMERO CON EL CFT, EN 1990 ABRIMOS EL IP Y EN 2008 LA UNIVERSIDAD. EN ESE TIEMPO, VALDIVIA TENÍA SOLO LA UNIVERSIDAD AUSTRAL, POR LO TANTO, CUANDO ABRIÓ LA NUESTRA FUE UNA OPORTUNIDAD PARA LOS ESTUDIANTES Y UN GRAN IMPACTO PARA LA REGIÓN.

LLEGUÉ EN 1988 A HACER MI PRÁCTICA EN EL DEPARTAMENTO DE CONTABILIDAD, PERO ENTONCES ERA EL CENTRO INTERAMERICANO DE EDUCACIÓN Y CULTURA, CIDEC. PARTIMOS PEQUEÑITOS, PRIMERO CON EL CFT, EN 1990 ABRIMOS EL IP Y EN 2008 LA UNIVERSIDAD. EN ESE TIEMPO, VALDIVIA TENÍA SOLO LA

Con el tiempo hemos crecido y ha sido un logro porque ha significado un aumento sustancial en nuestro núcleo de alumnos, pero también ha implicado un crecimiento en lo profesional, académico y administrativo… pienso en los poquitos que éramos en los inicios y ahora tenemos una cantidad enorme de colaboradores. En 2010 comencé a estudiar Ingeniería en Administración, también en Santo Tomás, y ha significado un aprendizaje enorme y una gran satisfacción.

UNIVERSIDAD AUSTRAL, POR LO TANTO, CUANDO ABRIÓ LA NUESTRA FUE UNA OPORTUNIDAD PARA LOS ESTUDIANTES Y UN GRAN IMPACTO PARA LA REGIÓN.

Mi trayectoria en Santo Tomás ha sido una travesía de aprendizaje y crecimiento

Mi vínculo con Santo Tomás se remonta al 5 de enero de 1988, cuando llegué a Valdivia para realizar mi práctica profesional en contabilidad. En aquel entonces, la institución se llamaba Centro Interamericano de Educación y Cultura CIDEC Limitada. Mi primera inmersión fue en el departamento de contabilidad, y desde ese momento, he sido testigo del significativo crecimiento de Santo Tomás a lo largo de los años.

Cuando iniciamos, éramos un grupo pequeño, y la institución evolucionó desde ser un centro de formación técnica hasta convertirse en una universidad integral. Este crecimiento se refleja no solo en la cantidad de alumnos sino también en el personal. Desde la creación del instituto profesional hasta la consolidación de la Universidad Santo Tomás en 2008, hemos experimentado un desarrollo considerable que ha fortalecido la oferta educativa. El acceso a carreras nuevas, tanto técnicas como universitarias, ha proporcionado a los estudiantes valiosas herramientas para su desarrollo profesional.

Este crecimiento no solo ha beneficiado a la institución sino también a la ciudad y, lo más importante, a nuestros alumnos. La implementación de la gratuidad, por ejemplo, ha marcado una diferencia significativa desde mis primeros días, cuando este beneficio no estaba disponible. Este apoyo financiero ha contribuido al crecimiento de la ciudad, la institución y, sobre todo, al bienestar de los estudiantes.

Personalmente, mi trayectoria en Santo Tomás ha sido una travesía de aprendizaje y crecimiento. Comencé como contadora, pero mi sed de conocimiento me llevó a estudiar Ingeniería en Administración en la misma institución en 2010. Este paso no solo amplió mis horizontes educativos sino que también abrió puertas profesionales. Ahora, como jefa de personal de recursos humanos, he experimentado un desarrollo constante, superando obstáculos y alcanzando metas que antes parecían inalcanzables.

Recuerdo cómo empezamos como un centro de formación técnica modesto, y con el tiempo, evolucionamos para ofrecer carreras profesionales y universitarias. En 2008, la llegada de las carreras universitarias fue un hito significativo para Santo Tomás en Valdivia, marcando un impacto positivo tanto a nivel regional como en nuestra sede local. Este crecimiento constante ha sido beneficioso, y la institución ha seguido evolucionando, adaptándose a las necesidades cambiantes de la educación superior.

Uno de los logros más notables ha sido la gratuidad, un paso fundamental para hacer que la educación sea más accesible en tiempos en que la inversión en la educación es considerable. Este avance ha permitido sumar a más estudiantes al núcleo de alumnos de Santo Tomás en Valdivia, un logro que refleja nuestro compromiso con ofrecer oportunidades educativas a todos.

Mi experiencia en Santo Tomás ha sido una historia de transformación y crecimiento, tanto a nivel personal como profesional. La institución ha pasado de ser un modesto centro de formación técnica a una universidad integral, y estoy agradecida por ser parte de esta evolución y contribuir al desarrollo educativo en Valdivia.

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Llegué en 1988 a hacer mi práctica en el departamento de contabilidad, pero entonces era el centro interamericano de educación y cultura, CIDEC. Partimos pequeñitos, primero con el CFT, en 1990 abrimos el IP y en 2008 la universidad. En ese tiempo, Valdivia tenía solo la Universidad Austral, por lo tanto, cuando abrió la nuestra fue una oportunidad para los estudiantes y un gran impacto para la región.
Marisol Urrea

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