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Soñar

Titulado de Comunicación Audiovisual, Instituto Profesional Santo Tomás, sede Talca

Director general del Área de Entretención, Televisión Nacional de Chile

Soñar

EN 2008, CUANDO LLEGUÉ A HACER MI PRÁCTICA COMO ASISTENTE DE DIRECCIÓN A UN CANAL DE TELEVISIÓN, TENÍA TERROR Y SENTÍA QUE NO ENTENDÍA NADA. POR SUPUESTO, TODAVÍA NO TENÍA DESARROLLADO EL LENGUAJE AUDIOVISUAL DE LA TELEVISIÓN Y LA ANSIEDAD NO ME DEJABA VER QUE SÍ TENÍA UNA BASE SÚPER IMPORTANTE. ESO, SUMADO A SABER PEDIR LAS COSAS, A COMUNICARME BIEN CON LA GENTE Y A TENER CLAROS MIS OBJETIVOS Y VALORES, ME PERMITIÓ LLEGAR ADONDE ESTOY.

EN 2008, CUANDO LLEGUÉ A HACER MI PRÁCTICA COMO ASISTENTE DE DIRECCIÓN A UN CANAL DE TELEVISIÓN, TENÍA TERROR Y SENTÍA QUE NO ENTENDÍA NADA. POR SUPUESTO, TODAVÍA NO TENÍA DESARROLLADO EL LENGUAJE AUDIOVISUAL DE LA TELEVISIÓN Y LA ANSIEDAD NO ME DEJABA VER QUE SÍ TENÍA UNA BASE SÚPER IMPORTANTE. ESO,

Yo le digo a mi asistente que, más allá de tener un talento o facilidad para dirigir un equipo, las cosas pasan por la parte humana, por la importancia de tener un compañero que sea una buena persona, el resto se puede aprender. Y creo que ese aprendizaje parte en la casa, pero se afianza después en el lugar donde estudias y no tengo dudas de que eso pasó conmigo en Santo Tomás.

SUMADO A SABER PEDIR LAS COSAS, A COMUNICARME BIEN CON LA GENTE Y A TENER CLAROS MIS OBJETIVOS Y VALORES, ME PERMITIÓ LLEGAR ADONDE ESTOY.

Mi experiencia en Santo Tomás dejó una marca significativa en mi vida

Al nacer, tuve un problema en la mano y perdí el pulgar, también experimenté piequino, una condición conocida como piebot. A lo largo de 18 años, encontré apoyo y tratamiento en la Teletón, una institución que se convirtió en una parte fundamental de mi vida.

La infancia fue una etapa complicada, lidiando con ciertas limitaciones y enfrentando las miradas y preguntas de otros niños. El colegio presentó sus propios desafíos, pero fue en la universidad donde realmente florecí. Aunque me costaba mantenerme concentrado, me apasioné por la carrera que elegí. A pesar de un traspié en un ramo que detestaba (¡sonido!), la universidad se convirtió en un espacio donde hice grandes amigos y descubrí mi amor por mi profesión.

Mi experiencia en Santo Tomás dejó una marca significativa en mi vida. La conexión especial que compartí con mi curso y la transversalidad en edades crearon una dinámica enriquecedora. Con compañeros mayores, algunos de la edad de mis hermanos mayores, la diversidad en el aula fue algo que valoré profundamente. Además, los profesores, muchos de los cuales tenían experiencia en el campo, nos brindaron una base sólida que resultó invaluable en mi carrera profesional actual.

El espíritu de una sede más pequeña generó un ambiente cercano y amigable, donde disfruté cada momento de mi formación académica. Mis aspiraciones profesionales se dirigían hacia la producción, y durante mi práctica como asistente de dirección, me sumergí en un mundo nuevo y emocionante. Aunque inicialmente sentí miedo, la base sólida que adquirí en el instituto en Talca fue fundamental para enfrentar los desafíos.

Actualmente, trabajo en el campo de la producción, y más allá de las habilidades técnicas, creo firmemente en la importancia de la conexión humana. Le transmito a mi asistente la relevancia de ser una buena persona, de saber pedir las cosas y llegar a la gente. Más allá de cualquier talento técnico, considero que lo fundamental radica en la parte humana, en tener compañeros y colaboradores que sean buenos seres humanos. Mi experiencia en Santo Tomás no solo me proporcionó una educación de calidad, sino que también me conectó con personas increíbles, incluyendo profesores que hoy son amigos, y me brindó la motivación para seguir adelante con determinación.

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En 2008, cuando llegué a hacer mi práctica como asistente de dirección a un canal de televisión, tenía terror y sentía que no entendía nada. por supuesto, todavía no tenía desarrollado el lenguaje audiovisual de la televisión y la ansiedad no me dejaba ver que sí tenía una base súper importante. Eso, sumado a saber pedir las cosas, a comunicarme bien con la gente y a tener claros mis objetivos y valores, me permitió llegar adonde estoy.
Javier Puentes

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